Me encanta jugar con mi vibrador, ponerme cachonda y castigarme con juegos BDSM siendo una chica mala y pervertida complaciendo hasta al fetiche más oscuro de mis usuarios,
Me excita la entrega total, esa sensación de caer en manos que no buscan suavidad. Me enciende la autoridad fría, la voz que no pregunta, ordena. Me atrae lo incómodo, lo que duele un poco y también lo que asusta… esa mezcla donde la vulnerabilidad se convierte en deseo. Me pierde sentirme controlada, marcada por la intención de alguien que disfruta llevarme al límite. Lo oscuro me llama porque ahí es donde realmente me rindo.”